Cuando el perro camina bien en el camino de ida y solo tira en el camino de regreso, probablemente haya aprendido que una determinada dirección conduce rápidamente a algo importante. Podría ser agua, comida, descanso, reencuentro con alguien o simplemente distanciamiento de un entorno que te incomoda. Tratar el comportamiento como desobediencia ignora la información más útil: el cambio ocurre en un punto predecible y en una dirección predecible.
El entrenamiento comienza con descubrir qué significa "espalda" para ese perro. A continuación, conviene hacer la transición menos obvia, premiar los pasos con una guía flexible y ajustar la duración y dificultad de la caminata. Detenerse como una estatua puede ayudar en algunos momentos, pero por sí solo no resuelve las prisas, el miedo, el calor, el cansancio o una rutina en la que la llegada siempre desbloquea el premio mayor.


